La enfermedad celíaca es una intolerancia al gluten y más concretamente a una de sus fracciones proteicas o componentes, llamada “Gliadina”.

El gluten forma parte de las proteínas del trigo. Estos pacientes tienen también intolerancia, aunque en menor grado, a otras proteínas contenidas en otros cereales como: centeno, cebada y avena.

Se trata de una intolerancia permanente, es decir, se mantiene durante toda la vida.  Aparece en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Se sabe que la enfermedad celíaca aparece con más frecuencia entre miembros de la misma familia.

¿Qué sucede?

Se produce una lesión característica de la mucosa intestinal: atrofia de las vellosidades del intestino, donde tiene lugar la absorción de los alimentos.

La característica que define a esta atrofia es que el intestino se normaliza, cuando se inicia la dieta sin gluten.

¿Cuál es la causa?

La causa es desconocida. Aunque se intenta explicar de varias formas, la más aceptada en la actualidad, es que existe una alteración en la respuesta inmunitaria o de “defensa “.

El sistema de defensa de los enfermos reconocería como “extraño” o no perteneciente al organismo, al gluten, y produciría anticuerpos o “defensas” contra el mismo. Estos anticuerpos producirían la lesión del intestino con destrucción o atrofia de su mucosa, produciéndose una alteración de la digestión y absorción de los alimentos.

Síntomas

Aunque los síntomas pueden presentarse antes incluso de los tres años, la mayoría de niños no son diagnosticados hasta los nueve. 

Síntomas más frecuentes son:

  • Dolores abdominales o calambres. En los niños pequeños es difícil de distinguir este síntoma y muchas veces puede traducirse como fastidio o irritabilidad.

  • Distensión abdominal, gases o sensación de tener el abdomen inflamado.

  • Cambios en la consistencia de las evacuaciones de manera frecuente, como diarrea o estreñimiento.

  • Náuseas y vómitos después posterior a la ingesta de alimentos.

  • Falta de apetito.

  • Aumento de cansancio o fatiga, así como falta de ganas para salir a jugar o hacer cosas junto a otros niños.

  • Pérdida de peso repentina. Algunos niños presentan dificultades para ganar peso de manera normal.

  • Crecimiento por debajo de lo normal comparado con otros niños de su edad.

  • Úlceras en la boca de manera recurrente y daños en el esmalte de los dientes.

  • Aparición de dermatitis herpetiforme, una enfermedad cutánea que aparece exclusivamente en las personas celíacas, y que se suele traducir en eczemas en las rodillas, los codos o los glúteos.

¿Cómo se hace el diagnóstico de la enfermedad celíaca?

Puesto que la enfermedad celíaca se parece a otras afecciones digestivas, sólo un médico puede determinar con seguridad si una persona la padece. Se realiza prueba en sangre.

Si los resultados de la prueba de sangre indican que la persona tiene un nivel alto de anticuerpos contra ciertas proteínas en el revestimiento intestinal y el gluten el médico podría recomendar una biopsia del intestino delgado para confirmar el diagnóstico.

La biopsia consiste en la toma de una muestra de tejido que se envía a un laboratorio para ser analizada.

Aunque no hay cura para la enfermedad celíaca, ésta puede ser manejada con mucho éxito siguiendo una dieta sin gluten. Debido a que se puede encontrar gluten en todo, desde cereales para el desayuno hasta fiambres, las personas que padecen de la enfermedad celíaca necesitan prestar atención a los ingredientes de los alimentos que consumen.